Cuerpo Humano


 El cuerpo humano en cifras

Después de ver el documental contesta a las siguientes preguntas, debes hacerlo de una forma completa, es decir, desarrollando las respuestas:
a) ¿De qué estamos formados los seres humanos? Indica el porcentaje.
b) ¿A qué actividad dedicamos un tercio de nuestra vida?¿Por qué?
c) Explica las dos categorías en las que el documental clasifica a los glóbulos blancos. d)¿Cada cuánto tiempo se renueva nuestra piel?
e) ¿Cada cuánto tiempo se forma un nuevo esqueleto?
f) ¿Cuál es la edad media de nuestro cuerpo?
g) En el vídeo se comenta como era el cerebro de un famoso científico, ¿a qué le dan importancia?
 h)¿Cuántas células forman un cuerpo humano?, y si tenemos en cuenta la regeneración a lo largo de nuestra vida, ¿cuántas habremos formado?

 Cáncer, cómo prevenirlo y tratarlo

Durante el curso hemos abordado el tema del cáncer en algunas unidades. Para profundizar debes ver el siguiente vídeo y contestar a las preguntas que enviarás por correo electrónico (esotelde@hotmail.com) indicando tu nombre.

a) ¿Cuáles pueden ser las causas que desencadenan el cáncer? ¿Son todas de factor ambiental?

b) ¿Cuál es el porcentaje de curación actual del cáncer?

c) ¿Qué técnicas se emplearán en el futuro para prevenirlo y tratarlo?


http://www.rtve.es/alacarta/videos/redes/redes-cancer-impedirlo-curarlo/1259586/


 Los semáforos de las células

      Hace casi 60 años, dos investigadores en bioquímica con sus respectivos equipos descubrieron el mecanismo clave que explica cómo funcionan las hormonas; cómo crece, se diferencia y muere una célula; cómo se extiende el cáncer, y muchas otras funciones vitales. 50 años más tarde, en 1992, obtuvieron el Premio Nobel de Fisiología por su hallazgo.





MUEVE EL ESQUELETO, LEVANTA EL ÁNIMO


Los griegos y romanos habían intuido mucho antes que nosotros que la mente sana es el subproducto de un cuerpo sano, pero no habían podido demostrarlo. Hoy, afortunadamente, contamos con numerosas pruebas experimentales que nos han convencido de que el cuidado de la salud física produce una mejor salud mental. Las horas pasadas en el gimnasio no sólo desarrollan los músculos, sino la memoria; un cuidado diario de la dieta –el otro soporte de la salud– mejora el ánimo y la capacidad cognitiva.
Recuerdo muy bien mis primeros balbuceos en la universidad, en donde los interesados en las distintas asignaturas –como se las llamaba entonces– dábamos por hecho que las personas apuestas y fornidas tenían una inteligencia inferior al promedio; los frágiles, mal hechos y sin huellas en sus músculos de la salud física eran, en cambio, más inteligentes. Experimentos muy específicos efectuados recientemente tienden a demostrar lo contrario. En promedio, los feos y decrépitos son más tontos y los apuestos, más estudiosos.
En todos los casos estamos descubriendo, atónitos, que los ejercicios físicos y el cuidado de la dieta –los soportes básicos de la salud física– tienen una repercusión en la salud mental. Lo que están sugiriendo las pruebas efectuadas en distintos laboratorios es que la memoria y la capacidad cognitiva mejoran con los soportes de la salud física. Lo que todavía no sabemos es qué tipo de deporte es el más adecuado para mejorar el ánimo, la memoria o el grado de entendimiento. Tampoco estamos seguros de cuánto tiempo se debe dedicar a estos cuidados. Con toda probabilidad es mejor pasarse que quedarse corto.
¿Cómo funciona este mecanismo extraordinario? El ejercicio físico envía, a través de la corriente sanguínea, productos químicos como la proteína IGF1 al cerebro. La proteína en cuestión se convierte allí en una especie de gendarme que empieza a dictar instrucciones para que el organismo aumente la producción de FNDC (factores neurotróficos derivados del cerebro), que alimenta los procesos responsables de un pensamiento más sofisticado. Se ha comprobado en ratones e intuimos que ocurre algo parecido en los humanos.
Desde entonces he aconsejado a mis nietas que no me mencionen si están deprimidas sin saber primero lo que les pasa con la proteína IGF1 y el FNDC porque su problema puede ser de muy fácil solución. Ahora ya sabemos que, si bloqueamos el crecimiento del FNDC, interrumpimos el aprendizaje y perjudicamos la memoria.
Lo más asombroso de este nuevo escenario es constatar el impacto positivo de la salud física, o más bien de la cimentación de los pilares sobre los que se asienta la salud física, en enfermedades como el alzheimer, la dislexia o la depresión. En los roedores se ha visto que a partir de un momento dado su cerebro empieza a acumular una proteína llamada beta-amiloide; en las personas aquejadas de alzheimer, esta proteína aflora formando espesas placas, que son la señal inconfundible de la enfermedad.
Somos conscientes ahora de la correlación existente entre el ejercicio físico y las correspondientes ventajas neuroprotectoras, aunque no sabemos todavía el mecanismo exacto para poder inhibir los efectos traumáticos o activar los curativos.
A esto unimos el impacto del cuidado de la dieta –la necesidad imperiosa de ácidos grasos del tipo omega 3 para el buen funcionamiento cerebral–. La falta de esos ácidos grasos, por ejemplo, se asocia a enfermedades tales como dislexia, depresión, desorden bipolar, demencia y esquizofrenia. Es cierto que después de muchos esfuerzos mucha gente se ha convencido de que los ejercicios físicos y el cuidado de la dieta eran trascendentales para preservar su salud física. ¿Nos costará otro tanto convencerlos ahora de que está en juego también su salud mental?

E. PUNSET

DUOMO FIRENZE

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